Donald Trump decidió atacar Venezuela y capturar a Nicolas Maduro, y a su esposa, con el pretexto de hacerlo pagar por sus crímenes de narcotráfico y terrorismo, pero muy temprano sus intenciones se hicieron evidentes: todo es sobre los recursos naturales, principalmente el petróleo.
A pesar de sus amenazas, propias de un clásico bravucón de películas gringas, la zona sur del continente nunca pensó que se hicieran realidad, pues, a lo largo de la historia, las intervenciones militares de Estados Unidos siempre habían respetado esta zona del continente. Al menos no directamente.
Así mismo, desde la adopción de la doctrina Monroe por los Estados Unidos, en el siglo XIX, el continente latinoamericano ha parecido estar destinado a satisfacer las necesidades norteamericanas con recursos naturales ilimitados y un mercado grande para que comercialicen sus productos.

El siglo XX en Colombia llegó con la doctrina de las relaciones internacionales “Respice Pollum”, que condicionaba el desarrollo del país con una alianza férrea con la potencia del norte que se llevó al extremo y se convirtió en lealtad incondicional, hasta para pasar por encima del propio pueblo colombiano. Un ejemplo claro fue la masacre de las bananeras, perpetrada por el conservador Abadía Méndez, para proteger los intereses de las empresas gringas.
Durante la guerra fría, Estados Unidos tomó la decisión de no soltar América Latina, por eso diseñó el Plan Condor y la Escuela de las Américas, con el objetivo de influir en el poder de los Estados, y luego, formar a los generales que se encargarían de eliminar al enemigo interno, que en ese momento estaba encarnado en los partidos comunistas y las figuras de izquierda que buscaban una alternativa al poder. Los generales que salieron de la Escuela de las Américas serían los próximos dictadores de Chile, Uruguay y Argentina.

Chile fue un caso especial, ya que, a pesar de todos los impedimentos para que un comunista llegara al poder, a través de la democracia, se logró. Salvador Allende se convirtió en el primer presidente perteneciente al Partido Comunista. Sus medidas fueron extremas y enfurecieron a la elite chilena, y a Estados Unidos. En 1973 se produjo un golpe de Estado en su contra, Allende se suicidó y el poder quedó en manos de Augusto Pinochet, quien iniciaría una de las dictaduras más crueles de America Latina. Recientemente, se reveló un secreto a voces, Estados Unidos, a través de la CIA, participó y apoyó el golpe de Estado en contra de Allende, además, apoyó el gobierno de Pinochet.
En el siglo XXI, después de la caída de la Unión Soviética y el comunismo, la excusa sería la lucha en contra del narcotráfico y el terrorismo. La caída de Noriega, en Panamá, sería el primer llamado a la región, además de la primera invasión militar en suelo Latinoamericano.
Después la diplomacia y el dinero llevarían a los países a acceder a todas las pretensiones de Estados Unidos, el Plan Colombia sería el mayor ejemplo de ello, con el objetivo de fortalecer el ejército colombiano y que este pudiera combatir el narcotráfico y las guerrillas. Ahora Venezuela es el primer país de Suramérica en donde Estados Unidos intervino y “capturó” a su presidente por narcotráfico.
Trump, sin ningún tipo de recato, confirmó que Latinoamérica vuelva a ser el patio trasero de los Estados Unidos, y busca que sea un bloque unido a favor de sus intereses geopolíticos, pero eso ya no será posible. El presidente Gustavo Petro siempre ha sido crítico de las posturas colonialistas de Trump con respecto a América Latina, y a otros países, lo que le ha costado amenazas de invasión y agregarlo a la lista Clinton, sin ninguna prueba real.

A pesar de ello, Petro continuó cuestionando las acciones de Trump en el caribe, con la excusa de combatir el narcotráfico. Las amenazas se volvieron reales cuando Trump capturó a Maduro y le anunció a Petro que sería el siguiente. En ese momento, el presidente de Colombia hizo un llamado a la ciudadanía a defender la soberanía del país y convocó una manifestación el pasado 7 de enero: el pueblo respondió y le envió un mensaje a Trump, ¡Colombia se respeta! Pero también quedó clara una cosa, a pesar de que los gobernantes le abran paso a las manos colonialistas de Estados Unidos, Latinoamérica siempre va a resistir para la protección de su soberanía y de su identidad, como lo decía Eduardo Galeano “La historia es un profeta con la mirada vuelta hacia atrás: por lo que fue, y contra lo que fue, anuncia lo que será.”


